REDSEÑAS

Porres Plá, Alfred (2012) RELACIONES PEDAGÓGICAS EN TORNO A LA CULTURA VISUAL DE LOS JÓVENES. Barcelona, Octaedro

Por José Pedro Aznárez. Consejería de Educación. Universidad de Huelva.

Con un interesante prólogo del catedrático de la UB, Fernando Hernández, este libro es resultado en forma de libro del trabajo de investigación doctoral del profesor Alfred Porres. Esta circunstancia, el ser hijo de un proceso de investigación muy concreto (y por su naturaleza en cierto modo muy limitado), sin embargo pienso que es uno de los alicientes del texto. Precisamente porque muestra cómo se puede abordar la investigación en Educación Artística desde enfoques basados en la narratividad, con un enfoque de corte autoetnográfico.

Cada vez está más claro que no hay una manera de investigar, sino muchas posibilidades de hacerlo, y que cada una de ellas entrega perfiles bien distintos sobre el objeto de análisis. Las metodologías narrativas son especialmente potentes para abordar fenómenos muy complejos y poliédricos, como éste de la Educación. Este modo de investigar, cualitativo por supuesto, no pretende la comprobación de una o varias hipótesis previas para obtener resultados universales y unívocos; da por descontado que en el terreno de la experiencia humana la construcción de conocimiento es un fenómeno relacional y cambiante, y que las conclusiones que obtenemos son siempre propuestas y “verdades” posibles, no certezas. Y, como ocurre con el texto de Alfred, las metodologías narrativas permiten que el propio proceso de investigación se convierta en una obra de arte, en una oportunidad de espigar sentidos y conocimiento no desde la afirmación incontrovertible, sino desde una reflexión muy fundamentada, muy solvente, pero que es a la vez una propuesta subjetiva y abierta; una referencia de la que inferir conclusiones;  un catalizador para que sea el espectador el que obtenga ecos de lo narrado y los expanda hacia su propia reflexión y praxis.

Otro de los aspectos capitales de este libro es su insistencia en trabajar una  reflexión que se construye desde el diálogo y mediante el propio proceso de narrar, de reconsiderar lo vivido. Diálogo con los otros (a veces docentes o investigadores, casi siempre estudiantes), con la propia práctica, con momentos y fragmentos de vida propia y ajena, con las creencias y las rutinas desde las que se observa y se escribe.  Diálogo con otras situaciones y otros relatos, haciendo gala de la amplia fundamentación bibliográfica sobre la que se soporta la mirada crítica del autor. El diálogo es CON los estudiantes, no sobre los estudiantes, y es éste un matiz radicalmente importante porque posiciona al autor en un modelo de Escuela muy diferente del transmisivo, y en un modelo de relación pedagógica en el que se producen encuentros de subjetividad que permiten hacer surgir conversaciones culturales y crecer a ambas partes. El propio autor nos alerta: “Representar a otros o suponer quinees son puede constituir un modo de colonizarlos (…) Quizas por eso, siempre tuve la sospecha de que conocer a mis estudiantes no podía reducirse a saber sobre ellos, sino que más bien consistía en saber con ellos. Porque saber sobre alguien es hacer sobre alguien, mientras que saber con alguien es hacer con alguien” (pag 32). Destacaría cómo se recogen modos de saber y hacer con que deberían servir de ejemplo para muchos docentes, empeñados en mantener un currículum de carácter extremadamente reductor, y apoyado en procesos reproductivos, fundamentalmente quirográficos y limitados al aula. En el relato de Alfred vemos como la relación pedagógica se expande fuera del aula mediante blogs, o mediante chats, en horarios que van más allá del horario. Y sobre todo vemos cómo se camina con los chavales en procesos de reflexión y búsqueda que nos e parecen nada a las fichas de un libro de texto o a las actividades más o menos sugerentes, más o menos significativas, que a menudo monopolizan el trabajo en el aula de Plástica. No, en el caso del trabajo de estos alumnos con su profesor, lo visual es un medio real de reflexión –a través de fotografías,, de videos, de pintura mural,…-, no es una imposición extemporánea ni un paréntesis peculiar entre las asignaturas “de peso”. Un medio de reflexión y de experiencia; es –como lo es el arte de verdad- un modo de conocimiento y de construcción de saber sobre uno mismo o sobre el resto de lo existente.

Porres habla de deseo como motor efectivo del aprendizaje, y no de “esfuerzo” en un sentido abstracto; por supuesto que hace falta esfuerzo para aprender (como para casi todo), pero no un esfuerzo sin objeto ni sentido, sino un esfuerzo que se aplica naturalmente cuando posee sentido realizarlo. “aprender  es construir experiencias que nos involucran, porque hablan de nosotros o se dirigen a nosotros, a partir de una conversación entre sujetos” (página 21).

No hay una foto fija, porque se conoce que ésta es imposible, que el etnógrafo y el investigador no son sujetos objetivos, y tampoco pueden ser estables, y que todo texto sobre algo o alguien lo que hace es reconstruirlo, versionarlo según la propia mirada en un proceso que abre el entendimiento y permite conocer más y mejor, pero también cercena y congela la fluidez de lo narrado si insiste en plantear su descripción como una verdad final e incontrovertible. Recoge Porres la afirmación de Kincheloe: “cuanto mejor entendamos la compleja naturaleza social y políticamente construida del acto de investigar, más rigurosa y bien informada puede llegar a ser nuestra investigación” (pag 369). Los estudiantes también re-construyen el saber de una manera situada; es el proceso infinito inherente a aprender, a conocer.  Los estudiantes son indagadores, son investigadores que asumen su subjetividad y su corporalidad. Me fascina en este libro sentir el rastro de los cuerpos concretos, la presencia de sujetos reales, físicamente espesos, vitalmente únicos, privilegiando la experiencia y la multiplicidad de voces. Sobre todo acostumbrado, como estamos la mayoría, a escuelas que establecen dinámicas de poder precisamente a base de descorporeizar, de disolver las especificidades entre proclamas de objetividad necesaria (sin que decir esto signifique que no sea consciente de la necesidad de medir resultados y evaluar el sistema para mejorarlo). En el relato de Porres, son chicos y chicas con nombre, con historias y rostros, los que, como los artistas, preguntan al mundo y –según señalara hace tiempo José Antonio Marina-, del interés de su preguntas hacen el interés de sus respuestas. ¡Qué lejos estamos de la obsesión porque los estudiantes asuman un corpus fijo que el profesor establece sin fisuras!.  Y qué lejos también de la comodidad de una cierta manera de entender la docencia, incontestable y sencilla de “evaluar”. El compromiso con los estudiantes preside el recorrido que Alfred nos invita a hacer de su mano…y la duda, los tiempos muertos, los callejones sin salida aparente,,, lo jalonan. Porque es un texto muy honesto, y también por ello muy sincero a la hora de reconocer que enseñar de otra manera presenta dificultades e inconvenientes desasosegadores, y que el paso hacia delante no es casi nunca fácil, y sobre todo, que no es evidente a la primera, lo que puede cuestionar muchas certezas en torno a la necesidad de establecer programas y secuencias muy cerradas.

Sí hay algo que me inquieta de la experiencia de Alfred, como me inquieta aún más en otros textos y en otros autores, que es el desplazamiento que preconizan por parte del profesor hacia un lugar de etnógrafo crítico que estudia incesantemente las producciones cotidianas de sus alumnos, o los productos de la creación visual y artpero quealpotencialidades cognitivas el que deconstruir crñiticamente el mundo. los curricula vigentes, pero sla creaci entenderística de otros, pero que lo estudia de un modo que me parece un tanto excluyente. Y no porque no considere excelente que el docente asuma ésto en su rol cotidiano cuando lo hace integrado a otras facetas de su posicionarse. Antes bien, me parece imprescindible que así lo haga, pero tal vez encuentro este movimiento excesivo cuando deja en el camino cuestiones que, a mi entender, son claves. Y entre ellas, que aprender sobre arte y visualidad no es sólo aprender a mirar dónde estamos o dónde está lo real con respecto a nosotros usando como medio e interfaz las imágenes, bordeando lo artístico hacia planteamientos fuertemente metacognitivos, en los que las artes y la creación visual no son más que uno de los rastros sobre el yo y lo real que oteamos. O un medio para dar cuerpo a reflexiones que, en el fondo, obedecen a un modelo discursivo y de racionalidad logocentrista, ligado a ciertas ciencias sociales. Y las artes son muy adecuadas para esto, pero poseen también potencialidades propias, que este desplazamiento creo que deja de lado.  En este libro echo por ejemplo de menos el impulso para hacer arte –con sentido y significatividad, por supuesto, jamás ejercicios descontextualizados y alienantes como es frecuente-, explorando en el arte, en la creación específica de experiencia estética, otros modos de sentir, conocer, comprender. Y otras potencialidades cognitivas. Lo plástico y visual no tiene por que ser el siervo del pensamiento lingüístico, que es sólo una de las formas de pensar, ni tampoco tiene que limitarse siempre a ser su ilustración o su vehículo. “El arte revela, hace visible” señaló Paul Klee (y reseñaron entre otros Walker y Chaplin), y yo veo en el libro de Porres que él es muy consciente de ello y que se acerca a las manifestaciones de sus alumnos desde esa certidumbre. Y que les invita a fotografiarse o crear videos que tienen que ver con ese deseo de conocer en y desde las artes. Pero tal vez eche en falta el impulso para despertar en el alumnado también otros deseos, y entre ellos el de hacer arte específicamente buscado como tal, porque hacer arte –artes visuales, o música, o danza, o literatura, da igual-, no es únicamente un proceso mediante el que trabajar la metacognición autorreflexiva, deconstruir críticamente el mundo o explorar la construcción social de la realidad –que lo es, y este libro lo recoge maravillosamente-, sino que también es propiciar experiencias que en sí mismas poseen valor y que amplían las fronteras del vivir. Hacer arte también tiene que ver con llegar a ser artista (profesional o no, esto da igual), es decir convertirse en autor de realidad artística nueva, no en autor-crítico o autor-etnógrafo. Tiene que ver con emociones y  deseos específicos y ligados específicamente a la consecución de una obra de arte. Y eso implica un proceso de enseñanza que transita por donde transita este excelente libro, pero que transita también por la veredas fascinantes del aprender a hacer como medio para hacer, es decir, que no sólo se dedica a observar y reflexionar críticamente, sino a planificar y proyectar lo que aún no existe. La 9ª sinfonía de Beethoven, por poner un ejemplo muy conocido, no es el producto de una reflexión crítica ni de un análisis autoetnográfico, sino que es arte creado para ser arte, para enriquecer nuestra experiencia por caminos nuevos. Tiene que ver también con profundizar en lo real a través del arte, no sólo del discurso plasmado en arte. Tiene que ver con transformar lo real en arte, pero queriendo que sea arte, porque es el arte el que permite hacer emerger lo real de manera más enfocada, más intensa. Tiene que ver con explorar las facetas poéticas de la creación (en el sentido de la poiesis, de la creación) y de provocar experiencias de fuerte valor catártico, emocional, corporal, que sin tener porque ser autotélicas, tampoco tienen porque enfocarse hacia el análisis y la crítica (pueden estar en la afirmación, como también en el ensueño, o en la proposición de nuevas fronteras, nuevas relaciones, nuevas posibilidades). Tal vez algo de esto esté empezando a faltar en la práctica educativa de quienes encontramos en el modelo de comprensión crítica de la cultura visual uno de los más potentes enfoques sobre la educación artística que actualmente están disponibles.

Pero el que yo considere esta deriva, posiblemente más por mi miopía que porque Alfred caiga en ella, no impide que recomiende vivamente este libro. Es un texto excelente; lento y extenso, pero fascinante y con una profunda capacidad para analizar el hecho educativo y para hacer aflorar sinsentidos, contradicciones, terrenos baldíos, pero a la vez también posibilidades, espacios de interacción y de crecimiento, enfoques diferentes y valientes. Alfred está muy lejos de los planteamientos adiestradores y alienantes que aún son tan frecuentes en nuestro contexto. Está en lo emergente, en la realidad viva. Mostrando que el arte tiene mucho más que ver con la comprensión y la experiencia de lo real, y con la acción en y sobre lo real, que lo que la ceguera de nuestro políticos haya sido capaz de entender demasiado hasta ahora, y tal vez ahora menos que nunca.

HAY ALTERNATIVAS. PROPUESTAS PARA CREAR EMPLEO Y BIENESTAR SOCIAL EN ESPAÑA de Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa (2011). Madrid: Sequitur

Por Isabel Alonso. Asesora CEP Sevilla

                 HAY ALTERNATIVAS es un libro de Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón, con prólogo de Noam Chomsky, que sus autores ponen en libre circulación porque la editorial Aguilar se echó atrás en el último momento.

Dice cosas como:

  • que la crisis mundial es lo que ya sabemos: terrorismo financiero.
  • que España es el único país de la OCDE en donde los salarios reales no han crecido en los últimos 15 años.  Y que no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, sino que los salarios han estado por debajo de nuestras necesidades.
  • que hace 20 años, la diferencia salariales entre Directivos y asalariados era de 10-20 veces superior y ahora es hasta 100-200 veces superior.
  • que los países que están soportando bien la crisis son los países del norte de Europa, donde los servicios sociales ocupan un 25% y en España solo un 9%, y estos servicios sociales se financian, por ejemplo, con la política fiscal de Suecia.
  • que por lo tanto, “cuando nos dicen que hay que reducir el gasto público y reducir los sueldos” para generar riqueza y empleo, es “todo lo contrario”, y eso lo explica con todo lujo de detalles el libro.
  • que la diferencia entre Suecia y España es que allí los ricos pagan los impuestos, y aquí solo pagan los trabajadores con nómina, pero que las grandes empresas españolas, la gran mayoría solo declara un 10% de sus ganancias, y que las grandes fortunas solo un 1%, si acaso. Y para eso utilizan los paraísos fiscales y otras tretas, que hasta los bancos, sus compinches, les ayudan a desviar.
  • que en otros países de Europa, las grandes empresas no despidieron a sus empleados, sólo redujeron la jornada de trabajo. Por lo tanto no se generó paro.
  • que los “planes de austeridad” que nos imponen dirigen las economías hacia “el desastre”.
  • que en el “cap. VII” habla sobre los bancos, y la forma en que trabajan, como ya sabemos todos, al ser dirigidos por Wall Street y la City de Londres. Y que habría que “nacionalizar las Cajas de Ahorros” para que sea un dinero que realmente sirva al pueblo, y a las pequeñas y medianas empresas. Ahora se está haciendo todo lo contrario.
  • que el 0,66% de la población mundial tiene el 66% de los ingresos mundiales anuales.

                También dice que en España no hay ninguna razón para que estemos mal económicamente, solo que, se han montado de tal forma las cosas, que ahora los bancos y los ricos no paran de ganar dinero, y sin embargo, la población es cada día más pobre y está más estrangulada.

                 “Los autores tienen la firme convicción de que solo haciendo que la ciudadanía sepa lo que de verdad está sucediendo en nuestra economía y divulgando las alternativas que existen a esta aguda crisis del capitalismo podremos salir de ella con más empleo y bienestar social, como demostramos en este libro.” “Por eso llaman a divulgar esta versión en .PDF, y piden todos los lectores que se conviertan en distribuidores y distribuidoras del libro.”

http://www.attac.es/2011/10/20/hay-alternativas-nuevo-libro-de-vicenc-navarro-juan-torres-y-alberto-garzon/

“Contra la censura de los grandes oligopolios y el pensamiento único que imponen los poderes económicos, financieros y mediáticos defendamos la pluralidad y la libertad de pensamiento conociendo y difundiendo el pensamiento crítico”.

“Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga.” Mahatma Gandhi

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: